Hablar del tiempo como algo relativo y a la vez demostrar que la fotografia no siempre es una verdad como mucha gente quiere creer, se puede mentir, ficcionar o contar algo irreal a través del objetivo de una cámara.
Buscando información sobre la idea que estaba empezando a desarrollar, descubrí a varios autores que habían jugado con esa idea, pero no acababa de entender cómo podía explicar ese concepto para que se entendiera. Tenia claro que manipulaba el tiempo sin modificar el lugar, conceptos físicos en los que me fui centrando. Así descubrí a Hermann Minkowski, un físico y matemático alemán que desarrolló, entre otros grandes trabajos, la teoría del Espaciotiempo. Estudios que posteriormente ayudarían a Albert Einstein a desarrollar su teoría de la relatividad. Resumiendo mucho su teoría podríamos decir que el tiempo y el espacio conforman un universo de cuatro dimensiones, estas son las tres dimensiones espaciales que todos conocemos y además le añadimos el tiempo como una cuarta dimensión. Según esto podríamos decir que una fotografía refleja este principio, ya que en ella aparece un lugar (espacio), en un momento determinado (tiempo), que generalmente suele ser breve. Inspirado en todo esto, juego a ser un científico loco que modifico a mi antojo las cuatro dimensiones de Minkowski, mantengo el espacio invariable mientras cambio la dimensión temporal, ampliándola mucho mas de lo previsible.
Es decir, las personas que aparecen en las imágenes nunca se han encontrado a la vez en ese lugar. Han estado allí, pero en momentos distintos, con una diferencia de varias horas.